Desde hace mucho tiempo es bien sabido por todos que con un simple imán en movimiento y una bobina se puede producir electricidad. Ese concepto aplicado en nuestro día a día se traduce en micrófonos, dinamos (aerogeneradores, turbinas hidroeléctricas, bicicletas, sistema eléctrico de los coches, etc.), etc.
Bien, el problema de esto radica en que es necesario tener una fuente dotada de energía cinética encargada de mover dicho sistema. Esto implica que estamos condicionados a poder utilizar estas fuentes de energía en la medida que las tengamos al alcance y que la mayor parte de las veces solo es razonable aplicar un sistema de este tipo a fuentes muy productivas. Y ahí es donde está la clave.
Supongamos una pista de baile en la que la gente está bailando con bastantes ganas. El mero hecho de una persona saltando pueden significar más de 400kg instantáneos aplicados diractemente en el suelo. En condiciones normales, este impacto es absorbido en parte por el suelo, en parte por la superficie de nuestras zapatillas y también por nuestras piernas. Supongamos ahora que en lugar de eso tenemos en el suelo del club una superficie dinámica o absorbente, análoga al concepto de un micrófono absorbiendo la presión ejercida por el sonido sobre el aire. Pues esta es la idea que os presento a continuación. Un club cuya fuente energética está proporcionada por su público.
En términos prácticos no creo que pudiese llegar a ser totalmente autónomo, es más, lo dudo mucho. Pero sí que podría generar una cantidad de energía considerable.














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