Mayo 13

Movimiento de Rober Para Anunciar Estrella

Muy buenas,

Muchos ya os habréis enterado, algunos estareis aburridos de verme por ahí colgado, pero otros no tendréis ni idea. Pues bien, la cuestión es la siguiente. Estrella Galicia, la cerveza por antonomasia en Galicia (¿por qué será?), o más bien, los responsables de la marca han considerado que yo transmitía unos valores, sensaciones o como los queráis llamar, idóneos para representar su producto. Yo que daba el “perfil” lo tenía claro. De hecho como más comodo me hubiera sentido habría sido anunciado un formato de litro…

Pero bueno, ellos sabrán lo que hacen y en quien confían que para algo son gente estudiada. Y yo mientras, encantado de contar mis paridas por la tele en nanomonólogos de 40 segundos. Como este:

La idea de la campaña, que yo os anticipo en exclusiva, es que, para no resultar demasiado rallante repitiendo las mismas chorradas durante meses, es que cada quince días aproximadamente, aparezcan nuevos sketches/anuncios. Así que permaneced atentos a los intermedios en la tele (sólo en Galicia, TVG, Antena3 y La1) o a la página WWW.MAPIE.ES  

Esta es la razón por la que esta página se traslada a weblogs.mapie.es.roberbodegas, dentro del portal MAPIE, en el que también podréis crear o mudar (como yo) vuestro blog.

Aunque no preocuparse demasiado los que me tengáis enlazado que podréis seguir accediendo normalmente a través de wordpress.

Un beso y continuad visitándome!

Por cierto, en el blog de crítica de televisión TELEPATÉTICO en donde todo sea dicho, siempre me tratan muy bien, ya se han hecho eco de este hecho (valga la redundancia) y me han hecho una crítica que podéis leer clickando en el enlace anterior. Bueno vale, también clickando aquí

Lo dicho, nos vemos!

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

23 Comentarios

Mayo 08

Son Goku vs. Pikachu

Los de mi generación solemos comentar orgullosos que disfrutamos de más calidad en la programación infantil que los niños de ahora y el botón de muestra suele ser la serie de dibujos Pokémon, que con tono despectivo explicamos a los que no la conocen que va de unos niños preadolescentes que coleccionan unos monstruitos de medio metro de alto que ellos mismos cuidan y adiestran y los transportan en unas esferas poco más grandes que una pelota de tenis. No tiene ningún sentido, eran mucho mejores Son Goku y sus bolas de dragón, dónde va a parar, afirmamos más convencidos que David el Gnomo de que es siete veces más fuerte que nosotros.

Pues qué queréis que os diga. Recapacitemos. Los monstruos de Pokémon puestos unos encima de otros haciendo un castellet no alcanzan ni la cuarta parte de la altura del dragón de Son Goku. Y eso sin entrar a considerar el valor formativo que supone mostrar a un niño educando y haciéndose cargo de una criatura socialmente inaceptada como es Pikachu. Y sí, vale, es difícil de aceptar que el bichejo pueda salir de esa esferita. Pero si me creo que tres kilos de Ariel caben dentro de la arielita gracias a su nueva fórmula ultraconcentrada, también me creo lo del bichejo. Además, peores eran las cápsulas que tenían Son Goku y sus coleguitas, que eran del tamaño de un antibiótico, y al abrirlas podía salir desde un coche hasta un chalecito para poner en la sierra.

Que aquí ya no voy tanto al hecho de que pueda aparecer una casa al abrir una pastillita, que eso no es para tanto teniendo en cuenta que al abrir un maletín han aparecido urbanizaciones enteras en toda la costa. Lo que no soy capaz de creerme es que dentro de esa casa que se autogeneraba ya hubiera galletitas en la despensa y leche fresca en la nevera. Y lo que es peor, que si pasaban cinco o seis días sin usar la capsulita de la casa, que al volver a hacer aparecer la casa de nuevo, la leche no estuviese cortada o al menos un pelín ácida.

Por otra parte, en Son Goku no dejaban de andar a piñazos los unos con los otros, ya fuese por deporte en los campeonatos, o para solucionar cualquier tipo de desavenencia. Mientras que los niños adiestra-pokémon se aprovechan de sus monstruitos para canalizar su ira y resolver sus conflictos sin recurrir, al menos de forma directa, a la violencia física. Sin duda una solución mucho más pedagógica en estos tiempos de bullying.

Pero si hay un valor negativo que nos inculcase Son Goku, era sin duda la codicia. Que Son Goku era tan codicioso que si no llega a ser porque metía unos guantazos como panes lo hubiese matado el malo de Seven como paradigma de tal pecado capital. Porque que un tío que vuela en una nube que la llama y viene a recogerlo (que tenía que venirse a Galicia, le iba a costar más encontrarla que a mí el coche en el párking del Carrefour el día que empiezan las rebajas), que tiene un bastón que se estira no sé si hasta el cielo pero sí hasta el purgatorio, que lanza ondas vitales con las manos y que si hay luna llena se convierte en un mono más grande que el padre de King Kong, pues que ese tío se pase la vida obsesionado con encontrar unas bolas mágicas es para cogerlo y decirle: «Filliño, deja algo para los demás, ¿qué más quieres?».

Y al margen de morales y comparaciones a mí, si había una cosa que me hacía levantar suspicacias en Las Bolas Mágicas era que el entrenador que tenía Son Goku siempre llevaba una coraza enorme de tortuga en la chepa, que yo no sé si era porque no tenía una capsulita mágica de esas y tenía que llevar la casa a cuestas, o porque indirectamente estaba ofreciendo sus servicios a las tortugas ninja. Pero lo que está claro es que en algún lado del mundo hay una tortuga enorme sin cascarón llevando un hatillo, porque el señor este le ha robado la casa.

De todos modos, y dicho esto, si hay algo que de verdad no me acabe de cuadrar es que cuatro tortugas plantígradas se pudiesen pasear tranquilamente por Nueva York y que nadie se diese cuenta gracias a que llevaban una gabardina. Pero ese ya es otro tema?

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

20 Comentarios

Abril 15

La República Independiente de mi casa

 

Llamadme adalid de la globalización si queréis. Pero reconozco que en mi reciente instalación en la capital, ha habido una “pequeña” mueblería sueca que me ha facilitado bastante las cosas. Ir allí es como si lloviese a gusto de todos. Hay cosas buenas (caras) y cosas malas (baratas). De hecho no estaría mal que al entrar te preguntasen lo que has comido. Si has comido una fuente de santiaguiños y un chuletón, para el lado caro. Si tu almuerzo se ha limitado a un pedazo de pan duro con mortadela, para el barato. Lo bueno es que las cosas baratas (malas) no son feas. Por eso hago el símil del pan, porque aunque todos preferimos comer algo más que pan, -los santiaguiños sin ir más lejos-, el olor del pan es apetitoso, aunque pienses, “que triste es mi vida, estoy comiendo pan solo”, lo hueles y te gusta.

Otra cosa buena es que todas las cosas tienen unos nombres raros en sueco, que aunque son difíciles de pronunciar, sirven para que aún sin tener ni idea de decoración, sepas combinar. Por lógica la mesa “Lack” combinará con la estantería “Lack” y el sofá “Klippan” con la funda “Klippan”. Obvio. Ojalá hiciesen lo mismo en Zara y le pusiesen nombres a las prendas, así sabrías que, por ejemplo, el jersey “Xeitosiño” da bien con el polo “Xeitosiño”, o que a la camiseta “rompoconlapana” le va el pantalón “rompoconlapana”. Podrías ir más chulo que un ocho con garantía Inditex.

Hace poco en la tele ponían un anuncio que parodiaba el montaje de sus muebles. Que si pon la tuerca “Skronsen”, que si atornilla la balda “Glonsen”… No es para tanto, al menos se montan con destornillador y no se necesita usar cola, que la odio. La cola es esa cosa blanca, pringosa que viene en tubos como los del dentífrico, deja pegotes allá por donde pasa y lo peor de todo, ¡qué no pega! Vamos, que la cola es una  pasta de dientes tóxica. El colgate de los chinos es cola. La cola sólo vale para desesperarse, acabar hecho un cristo, de mala leche y con las piezas del mueble sin pegar. Si trabajas con cola y no atraviesas ninguna de estas fases alcanzas directamente el Nirvana. La cola sólo debería servir para una cosa: para obtener una licencia que te permita comprar Loctite. Si llegas a la tienda y pides un tubo de Super Glue, el dependiente te saca una figurita rota en cuatro o cinco pedazos, si consigues pegarla con cola y no pringarte te vende el Loctite y sino no, pues lo más probable es que si te lo llevas acabes en urgencias con los dedos pegados al jarrón y el jarrón a su vez, pegado a tu cara.

Pero no todo son ventajas. A mi el sofá me vino sin patas. Y fui a hacer una reclamación pensando: “¿Serán como los de El Corte Inglés, que te cambian hasta un bocadillo mordido sin pedirte explicaciones? ¿O me harán dar más vueltas que Marco buscando a su madre? Por suerte me dieron las patas. Y menos mal, porque en el salón no se juega, y con los clientes tampoco.

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

43 Comentarios

Abril 04

Columpios peligrosos

Hoy en La Voz de Galicia se me ha dado por hablar de los columpios y de sus inseguridades: 

Hace un tiempecillo leí en un prestigioso periódico cuyo nombre no diré por no tirar piedras contra mi propio tejado, una noticia un poco absurda. Personalmente siempre he sido de la opinión de que cuando no hay noticias suficientes para completar la edición de un periódico, es mejor que hagan más grande el crucigrama o que incluyan dos sudokus, que hay gente que se aburre mucho. Incluso sería mejor que contratasen a alguien para escribir tonterías sobre dentífricos, ultramarinos, churrasco o columpios, ¿o eso ya lo hacen? En fin… La noticia en cuestión contaba que los parques infantiles gallegos incumplen las normas de seguridad, y recogía un profundo análisis de los problemas que padecían. Me llamó la atención leer que más del 50% de los columpios de Galicia eran peligrosos porque había riesgo de quedar atrapado en ellos, que si yo tuviese un hijo y se quedase atrapado en un columpio iría al registro de familia o a donde leches haya que ir a devolverlo, ¡que yo a ese hijo no lo quiero! ¡Por inútil! ¿Es que cómo te puedes quedar atrapado en un columpio? Que es una tabla horizontal con una cadena a cada lado, ¡es imposible! O si no que busquen en la hemeroteca titulares del tipo, “Niño de seis años pasa nueve días atrapado en un columpio y sobrevive alimentado por las palomas”, o “Hallada muerta la niña que no sabía como salir del tobogán”. No hay. Estoy seguro. Y es más, ¿qué es lo que hace que en el otro cuarenta y pico por cien no exista este peligro? ¿Tienen salida de emergencia? A este paso les acabaran poniendo un extintor también. No vaya a ser que se incendien y no de tiempo a evacuar. Que de todas formas me parece el colmo, que los columpios por encima de haber pocos, sean peligrosos. Porque haced un calculo rápido de los columpios que hay en vuestro pueblo o barrio y el número de infantes en edad de columpiarse, os dará una proporción de aproximadamente un columpio por cada quinientos niños. Que yo me acuerdo de que cuando era un chavalín los domingos mi padre me levantaba a las seis para ir al parque, y me decía: “Vamos Rober, levántate que sino no cogemos columpio”. Y eso que muchos niños no se atrevían a ir por miedo a perder sus rodillas en la gravilla. Que ahora con el suelo de caucho cualquiera hace el cafre. Que así andan de envalentonados los niños de ahora.

En una ocasión al subirme al columpio, chirriaron las cadenas y mi padre se percató de que una de ellas estaba apunto de romperse. Mi padre, como buen ciudadano que es, advirtió de esta cuestión a un agente de policía que pasaba por allí, a fin de que se señalizase de algún modo este peligro potencial, a falta de medios para su subsanación, y adelantándose así veinte años a las preocupaciones de la Xunta que hoy me traen a mi a esta página. El agente tras examinar atentamente el estado de la cadena, concluyó, “No pasa nada, porque la cadena del otro lado está en perfecto estado”. Nosotros por si acaso nos fuimos…

Otra cosa alarmante dentro de este profundo estudio era que al menos un 60% de los juegos infantiles de los parques no cuentan con una plaquita que indique que ese columpio, tobogán o lo que sea cumple el Real Decreto 2003/nosequé, que yo ya me estoy imaginando a los niños llegar todos ilusionados al parque, felices de encontrarse los columpios libres, frenarse en seco y decir, “Vámonos al otro parque que este no sbemos si cumple con el Real Decreto…”

Pero, paradojas de la información, días más tarde, en la sección local hablaban de un parque en cuyos juegos infantiles aparecen cada fin de semana preservativos usados. ¡Para que luego digan que no se cumplen las recomendaciones de seguridad! Otra cosa es que los juegos sean infantiles…

em>Y hablando de columpios peligrosos, pocos columpios más peligrosos puede haber que un columpio asesino (eso si es hilar los temas, ¡eh!), grupo que recomiendo a todos los que lo desconozcan:

El Columpio Asesino: Floto

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

30 Comentarios

Marzo 26

Churrasco

Para los gallegos, para los que tienen amigos gallegos y para los que han estado en Galicia. Es casi casi como decir para todos, pero con las espaldas cubiertas. 

(Esto saldrá el viernes en La Voz de Galicia, ya podéis sentiros como si hubieséis visto el futuro)

popteceso2.jpg

En Galicia podrá faltar de todo, pero siempre sobrará comida. Hay mil fiestas gastronómicas, desexagerando, porque estoy seguro de que me he quedado corto. Todas las fiestas que se te ocurran ya están inventadas. Sin duda. Si estabas pensando en organizar la fiesta del chorizo con Nocilla, seguro que llegas tarde, en alguna aldea remota irán por la novena edición. Y en la de al lado harán la del salchichón con Pralin.  Para no ser menos. A mi incluso me suena que hay hasta una fiesta de los Choco-Crispis cerca de Gondomar…

Pese a que pueda parecer paradójico, en el mundo de las fiestas gastronómicas, que el producto al que se le rinde homenaje sea típico de la zona es lo de menos. El tan aclamado pulpo gallego se ha hecho célebre gracias al San Froilán de Lugo. Con dos coj… tentáculos. Pulpo que por cierto, en gallego se llama “polbo” y que a todos nos entra la risa floja cuando oimos llamarlo así, como diciendo, “¡jajaja! ¡Ha dicho polvo! ¿oíste? ¡Polvo a la gallega! Pues que quieres que te diga, ¡yo a la asturiana también me la tiraba! ¡jajaja!” Haciendo así gala de nuestra madurez.

Pero dentro del incomparable elenco de delicias autóctonas, si hay un manjar con capacidad de coexión universal entre los gallegos, es el churrasco. El churrasco sirve para todo, lo mismo se hace para celebrar  el noventa cumpleaños de la bisabuela que para cerrar un negocio, o sirve de punto de partida de una despedida de soltero. Del punto de finalización no estoy autorizado a hablar.

Si no fuese por el churrasco la mitad de los gallegos no sabrían lo que es una playa. Que van a ella por la comilona y el tute de la sobremesa.

La importancia de las churrascadas en nuestra cultura es tal que más de uno cuando se compra una finca para hacerse un chalecito le dice al arquitecto, “aquí pon la parrilla, y la casa hazla como te dé la gana”. Es más, en muchos casos en la finca sólo llega a haber una cerca y una parrilla, porque su dueño se da cuenta en ese momento de la obra, de que no necesita nada más para ser feliz. Bueno si, carne que asar en ella.

Y aquí entra en escena uno de los grandes misterios de la cultura gallega, ¿cuántos kilogramos de carne corresponden por persona? Nadie lo sabe. Nueve de cada diez carniceros afirman que la medida estándar de materia cárnica es de 500 gramos y un criollo por C.G. (Churrasquista gallego, si es de fuera con 300 gramos y medio criollo basta). Pero no se ponen de acuerdo en si la panceta va o no va incluida. Y tampoco es lo mismo comerlo con pan que con patatas y en salada. Que siempre hay quien dice, “-¡Qué harto estoy, comí mucho pan! -¡Cómo si cada rebanada no llevase encima dos tiras de costilla, cabrón…!” Aunque de lo que si que estoy convencido es de que hacen los cálculos teniendo en cuenta el índice de abundancia congénita, esto es, que si el carnicero te dice que te llega con diez kilos, tú te llevarás de doce a catorce. Por dos motivos, uno, antes muerto que escaso. Y dos, el gusto que da poner la carne en la mesa con cara de “no hay güevos a terminarse la fuente” y que tus invitados te digan cuánto te has pasado.

La consecuencia directa de este exceso de comida intencionado es que todos nos hayamos auto-obligado a creernos la mentira de que el churrasco recalentado está bueno, cuando sabemos que está más seco que un bosque de eucaliptos en pleno Sahara. Y sólo por no sentirnos mal por tener que tirarlo. Que si Pancho, el perro de la primitiva, hubiese sido gallego, en vez de fugarse con el boleto premiado le hubiera hecho al dueño el chalé con parrilla para agradecerle las sobras de toda una vida.

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

24 Comentarios

Marzo 19

Barrio Sésamo

Espinete

A mí, como a todos los que fuimos infantes en los ochenta, me gustaba mucho Barrio Sésamo. Aprendí muchas cosas gracias a su estupenda filosofía de entretener enseñando, conceptos fundamentales como “arriba” o “abajo”, “delante” o “detrás”, ¿en tu casa o en…? Todos ellos en mucho menos tiempo del que lleva adiestrar a un Pokémon. Y me enseñó a contar un vampiro, que eso es algo que no lo puede decir todo el mundo.

Aún así, lo cierto es que esta serie, que fue un hito mayor para la programación infantil que Los Vigilanes De La Playa para la programación hormonil, generaba incongruencias que saltaban más a la vista que los errores gramaticales de Rosa de España, quien por cierto no tuvo mejor fonetista para su “Euros livin a selebreishon”, que Rodolfo Chikilicuatre para su “Chiki Chiki” con su “¡Uno! El breikindance”.

Pero a lo qué íbamos, el caso es que yo puedo llegar a entender que Espinete y Chema hacia el final de la serie, o ya por la mitad, fuesen muy amigos, porque Espinete mal tío no era, -y hablo de amistad-, que nadie interprete otra cosa. No seré yo quien difunda rumores acerca de tendencias zoofílicas sobre el panadero de tan reputado barrio. Bastantes rumores hay ya acerca de otros personajes… Lo que ya no alcanzo a deducir es cómo se conocieron. Porque tú vas por la calle, tranquilamente, pensando en tus cosas, y ves que viene de frente, por la otra acera, un erizo de dos metros y pico, que camina erguido, rosa. Que no Rosa. Si no sabes que es Espinete, ¡te cagas de miedo! ¿O quién es el valiente que cruza, se le presenta y le da la mano? Vale, el Chema arriesgó y le salió bien, ¿pero qué necesidad tenía de haberlo hecho con toda la gente entrañable que había ya en Barrio Sésamo? Porque además, si os acordáis, Espinete era un tío que de entrada no caía bien, porque llevaba un rollo pandillero muy extraño, todo el día por ahí de caponatas con Don Pimpón, que era una especie de Paquirrín granjero sin afeitar. Daba que pensar. Con esos andares que tenían, que parecía que iban haciendo “¡dos! el crusaíto”. Y al mismo tiempo ninguno de los dos movía los ojos, para mirar a un lado o a otro tenían que girar el cuerpo entero. Tenían que hacer “¡tres! el Robocop”. Y eso, si estás con ellos y no los conoces, te hace sentir incómodo.¡Qué con ese campo de visión tan reducido necesitaban copiloto para jugar al Scalextric! Y dentro de lo malo, Don Pimpón aún tenía unos ojos como Dios manda con sus iris y sus pupilas. Espinete tenía dos tristes puntos negros de peluche. Que yo me creo que pudiese ver a través de ellos porque con lo bien que se desenvolvía, es más difícil de creer que no pudiese ver, pero debía de ser bastante incómodo. Te entra una mota de polvo, ¿y cómo te la quitas? ¿Te pasas la aspiradora? Que esa es otra, ¿qué sabemos de la higiene personal de estos dos sujetos? O se lavaban en seco o si se duchaban era imposible que secasen de un capítulo para otro. Eso está claro. Y en lugar de desodorante, ¿usarían Febreezze absorveolor?

A consecuencia de todas estas incongruencias la trama resultaba insostenible y Barrio Sésamo fue retirado de antena dejando todas las líneas argumentales abiertas. Y así, aún es hoy el día en qué desconocemos si Chema ha sobrevivido a la crisis mundial de los cereales o si su pequeño establecimiento ha sido absorbido por una emergente panificadora de Carral, o de Cea. O si Triki ha logrado desengancharse de su adicción a las galletas o nos lo encontraremos tirado una mañana en cualquier acera pidiendo un euro para comprar María, -Dorada-.

Fuera como fuese, y para ilustrar lo que os digo, imaginaos que ahora, según volvéis de comprar el periódico, veis venir de frente a un erizo de dos metros y pico, que camina erguido, verde. ¿Qué hacéis? ¿Cruzáis y le dais la mano? A lo mejor es un tío genial, como Espinete, pero a lo mejor es el Anti-Espinete y es un mal nacido que se dedica a apuñalar a la gente y os tenéis que largar por patas haciendo “¡cuatro! El Maiquelyason”. Perrea, perrea.

(Esta historia fue publicada el pasado viernes 14 de marzo en La Voz de Galicia)

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

24 Comentarios

Marzo 11

Higiene Bucal

colgate(Y con esta historia ya son tres semana las que La Voz de Galicia se ha dignado a publicar mis ocurrencias, y ojito que pronto llega la cuarta… ¡Me siento honrado!)

Si nos preguntasen una marca de pasta de dientes y tuviésemos que dar una respuesta instantánea, seguramente todos contestaríamos “Colgate”. O a lo mejor no, a lo mejor ese dentista cabrón, ese 1 de cada de 10 que no nos deja comer chicle sin azúcar, diría Licor del Polo, que qué menos, que ya que no nos deja comer chicle que nos deje tomar un chupitín después de cada comida.

Si, se que éste ha sido un chiste malo y fácil, pero a ver quién es el listo que hace un chiste con Lacer , Signal o Kemphor, que ya me diréis qué nombres son esos para un dentífrico, ¿es qué en el departamento de marketing de estas empresas nadie ha visto el anuncio de Movistar de los autónomos? ¡Qué ganas de complicarse la vida! “Bocablanca”, “Ceroempastes” o “Muelasforever”, eso si que serían buenos nombres para una pasta de dientes. Imposible resistirse.

Que tomen ejemplo de los preservativos, la gente compra “Durex” por eso, porque el nombre sugiere lo que estas buscando, que luego durex más o menos tiempo es otra historia, pero por lo menos te ofrecen la motivación. Si el nombre de la marca fuese “Gatillazox”, mal lo tendrían. Y lo mismo ocurre con su competencia, todavía más explícitos, “Control”. Pues eso, control. Si se llamasen “Feliz camada”, a ver quien se arriesgaba, aunque bueno, si cambiásemos sólo una letra en la segunda palabra, otro gallo cantaría… En fin. Que me pongo ordinario. Si bien es cierto, que sin darme cuenta he retomado la tesis de esta historia que era la boca, o más bien su cuidado.

El caso es que estaba viendo la gama de dentífricos de Colgate y es una cosa realmente espectacular. Están las de siempre, anti-sarro, anti-caries, y “sensitive”, -para dientes sensibles-, debe ser para quien le hayan llorado las encías viendo “Memorias de África”. Y de cada una de ellas existe una variedad que incorpora blanqueador. Está bien que esto sea opcional porque imagino que habrá mucha gente a la que le guste tener los dientes amarillos.

En un momento de lucidez alguien debió darse de cuenta de que se podía dar la casualidad de que una misma persona tuviese caries y sarro, o sarro y los dientes sensibles o las tres cosas a la vez y lanzaron “Colgate Triple Action”, que es un revoltijo de las tres y que a muchas personas les evita tener que hacer tres cepillados diferentes después de cada comida. ¡Si señor! ¡Minipunto para el equipo de los chicos!

Así que animados por tamaño acierto, empezó el desfase, y encontramos nuevas variedades como “Colgate Max Fresh”, -frescor máximo-, toda una declaración de poder. ¿Porque cómo se mide el frescor? ¿Encierran a un pingüino en una nevera con una lata de atún y una manta eléctrica, y si la enchufa es que el frescor ya está al máximo?

Pero esto era sólo el principio. Continuaron con “ Colgate Time Control”, que no quiere decir que con el cepillado de la noche quedes programado para despertarte mordiéndote la lengua a las ocho de la mañana. Quiere decir algo todavía mejor, que tus dientes no envejecen. Vamos, que si lo usas con un caballo lo vendes con quince años como si tuviese dos y medio. Y a partir de aquí ya se tiraron de la moto en serio, y lanzaron “Colgate Total”, que por lo visto trae todos los extras, sólo le falta poner la lavadora.

Viendo esto, yo que soy un tío ingenuo, creí que ya no se podría ir más allá. Pero se podía. Gracias a “Colgate Total Frescor Avanzado”, que digo yo, ¿qué quieren decir con lo de “avanzado”? ¿Qué el frescor va quinientos metros delante de ti? Que empieza a oler el bar a menta y dice la gente, “Debe estar al caer Bodegas…” Y el summun de los dentífricos, “Colgate Herbal”, con las propiedades de las mejores hierbas naturales… No creo que pueda haber nada mejor para proporcionarnos una sonrisa de oreja a oreja. Eso sí sólo se autoriza su uso terapéutico.

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

11 Comentarios

Marzo 06

La Gran Revelación de Tresillos Monleón

Tomen asiento.

( Esta es una historia que mis más antiguos lectores de mi Fotolog recordarán, ahora la dejo aquí para los recién llegados, un pelín corregida por cierto)

goetz_sofa_1.jpg

Domingo, -el día coñazo-, diez de la noche, hace ya un rato que tengo el hambre que hay que tener para desincrustarme del sofá y emprender una expedición hasta la cocina en busca de víveres…

Nada en la despensa, sabía que no iba a haber nada, pero siempre la abro con la esperanza de que se haya autogenerado algo… ¿Y en la nevera? Otro tanto, of course…
También la abro y desde su vacio interior me mira como diciéndome, “tuviste todo el día para hacer la compra, ahora jódete, o cena hielo, ya que ni siquiera me limpias…”

“¿Qué cenamos, Rober?” Me pregunto a mi mismo. Me doy cuenta de que todavía estoy vestido y no en “modo sueño”, con mi pijama de felpa “Sport Championship”. ¡Ahora o nunca”, me digo, “He de aprovechar esta circunstancia de óptimo estado textil para bajar a por un bocata.” La aprovecho. Voy al bar de enfrente. Es cutre pero tiene una excelente relación proximidad-precio…

Mientras espero a que se descongele en la plancha la materia grasa que rellenará el pan busco el periódico para entretenerme, quien sabe, a lo mejor el mundo se habia vuelto interesante.

Ni rastro de cualquier publicación diaria. Le pregunto al camarero, sin mirarme me contesta, “No hay, pero puedes leer la guía…” Él no lo sabía, pero con su sarcástica propuesta iba a alegrarme el día. Busco la guía, ¡qué despliegue! 2003, 2004, 2005, 2006, todas en versión de páginas blancas y amarillas, también QDQ. Paradojas de la vida, en el bar no hay teléfono público…

“Ya puestos, vamos a leer la nueva”, me digo. La levanto y de entre sus páginas cae un calendario de la liga de fútbol 2007-2008 en una fantástica edición de bolsillo a todo color cortesía de “tresillos Monleón, Nº1 en Sofás”. Por si alguien lo dudaba… Are you talking to me, Ikea? Me la agencio. La abro con más intriga que en un capítulo bueno de Angela Fletcher. La primera página ofrece un dato estadístico que riéte tú del INE:
“¿Sabía usted, que EL SOFÁ es el mueble MÁS USADO en el hogar después de la cama y en muchos casos más que la cama? “No, no lo sabía”, pienso, pero ahora ya sé que fue un error amueblar mi salón con un aparador, dos alacenas, y una mesa camilla. Continúo leyendo con la tranquilidad que da saber que ya no volverás a cometer un error: “LOS RATOS MÁS DICHOSOS SUCEDEN EN EL SOFÁ”

El secreto de la felicidad en un almanaque balompédico. Cágate. Bienaventurados sean sus poseedores porque ellos llenarán de júbilo sus vidas. A este paso, la siguiente línea revelará el secreto de la vida eterna, ¡no aguanto más! Y leo, “¿SABÍA usted, que en TRESILLOS MONLEÓN fabricamos… bla, bla, bla…” A partir de ahí todo publicidad, me decepciona pero me parece justo, la llave de la felicidad a cambio de un anuncio. Trato hecho, pienso y sigo pasando las páginas. Fútbol, imagen corporativa, fútbol, camión de sofás, más fútbol, sofás fuera del camión… Empiezo a perder la fe. Fútbol otra vez…

tresillos.jpg

Daba por hecho que ya no iba a aprender más misterios de la vida con mi nuevo calendario pero la última página, se reservaba lo mejor, un buen final salva una peli mala, ¡y por supuesto una guía regulera! Bajo el esperanzador e inquietante título “UN POCO DE HISTORIA”, leo información extraída directamente de los más antiguos papiros, jeroglíficos interminables que ocultaban verdades incontestables… Agarraros a la silla:

“Cuando fenicios y celtas a nuestras costas llegaron (compartían barco, por lo visto, debían ir a medias con los remeros), sentarónse sobre piedras porque venían cansados. (Toma ya!)

“Las piedras eran muy frías y duras para el descanso, por eso nació la idea de hacer de madera “bancos”” (el entrecomillado de “bancos” es para remarcar tan reciente neologismo, gracias querido transcriptor)

“Y pasaron muchos años piensa que te pensarás (fechas inciertas se supone) hasta el invento glorioso del muy cómodo “Sofá”.
Había un celta muy pillo al que le gustaba el relax y que no paró de pensar hasta inventar el “Tresillo…””

Hasta aquí la GRAN REVELACIÓN de tresillos Monleón (Yo también se hacer pareados!)

El resto es todo una mezcla de publicidad camuflada en el refranero popular.

Espero que tras la lectura de esto que escribo os envuelva un halo de sabiduría que os haga resplandecer…

En medio de mi estado de absoluta abrumación, el camarero simpático me trae el bocata. Se lo pago pensando en que tendré que comérmelo en la cocina, que esa cosa pringosa no es digna de mi sofá. Es más, ni siquiera sé si yo mismo lo soy. Lo único que me preocupa es que ahora tengo un altar tresillo-masónico metido en un salón-capilla y todavía no he establecido un horario de visitas. Ni el de las liturgias. En fin, poco a poco.

Por cierto, la contraportada de esta especie de libro miniado nos descubre una última advertencia:

”EL ESTADO DE SU SOFÁ REFLEJA SU NIVEL DE VIDA”
Así que ya sabéis, si el vuestro todavía no tiene el contorno de vuestras posaderas rehundido, es que vuestro nivel de vida deja mucho que desear…

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

24 Comentarios

Febrero 29

Ultramarinos

(Hoy La Voz de Galicia publica mi segundo artículo/columna/monólogo/conglomerado de paridas, en su suplemento dedicado a cultura, ocio, tendencias y espectáculos, FUGAS. Como no se puede leer en la edición digital, -ya les vale*-, os lo dejo aquí y así de paso voy engordando a este recién nacido blog. Si compráis el periódico podréis ver la genial ilustración del dibujante y autor de cómics Kiko da Silva, y si no pues os tendréis que conformar con esta fotica, que no aporta nada pero queda bonita…)

ultramarinos

En estos tiempos de grandes superficies, de pague uno y lleve dos, eso sí, llévese también un carro de cosas que no necesita… ¡Cómo no las voy a necesitar si salen en la tele! Todavía resisten cuál aldea gala de Astérix, camuflados entre las callejuelas de nuestros barrios, las tiendas de ultramarinos. Lugares milenarios más antiguos incluso que las ciudades en las que se ubican. ¿Por qué otra razón sino, se pudieron haber establecido, por ejemplo, los romanos en Lugo? Porque al lado había un ultramarinos. Todos están bautizados con el nombre de su propietaria: “Ultramarinos Fina”, “Ultramarinos Josefa” o buscando el toque de distinción, “Alimentación Mari Carmen”, como para entrar y preguntar cuánto cuesta el kilovatio. Pero estos nombres no son sino, enunciativos de la familiaridad con la que serás tratado. Porque tú llegas y puedes decir, “Buenos días Fina, una barra de pan”. Si bien es cierto que te arriesgas a que la señora que está detrás del mostrador te conteste, “Fina era mi madre, se murió el mes pasado, yo soy Fernanda, su hija…” A ti se te cortará el rollo, pero ella se sentirá culpable y cuándo vuelvas por allí al cabo de dos días, en la lona a rayas que protege el escaparate y que es más distintivo de ultramarinos que la “M”, de MacDonald´s, pondrá “Ultramarinos Hija de Fina”. Esa es la familiaridad de la que os hablo. Llegar, pedir una barra de pan, y qué te digan “¿Alguna cosiña más?”, y tú piensas, necesito detergente pero lo compro en el súper que aquí es mucho más caro, pero miras a Fernanda, y te sonríe con su bata blanca, mientras en tu cabeza resuena la palabra “cosiña”, porque si, ha dicho “cosiña”, y no “puedo ofrecerle algún otro producto”, y te rindes. Y contestas, “Si, detergente”. Y te saca un bote de Skip, ¡el de 6 kilos!, porque en los ultramarinos, la dueña elige la marca por ti, -si se estableciesen como franquicia multinacional, lo llamarían “asesoramiento profesional”- y te quedas mirando fijamente el bote de Skip pensando en que tú eres de Ariel de toda la vida, y en qué vas a vender tu lealtad por una sonrisa, y lo que es peor, para qué quieres 6 kilos de detergente si toda tu ropa pesa tres kilos y medio, sábanas incluidas, que te va a durar más el detergente que la lavadora… Pero antes de qué puedas decir nada, como si oliese tu inseguridad, Fernanda añade, “Te doy el bote grande porque no me quedan de los pequeños, y total como no se estropea, ¿no te importa verdad corazón?” Y deseas decirle, “Serás mentirosa, en tu puñetera vida has tenido botes pequeños”, pero no puedes, te ha robado el alma, te ha llamado “corazón”, ¡tardaste dos años en que tu novia te lo dijese! Y va ella, y te lo suelta al primer día. Te contienes para no abrazarla y le respondes, “No claro, no importa, si total esto se gasta enseguida…” Finalmente y tras hacerte la cuenta en el papel de envolver el pan, saca una bolsa de plástico azul en la que una cajera de súper no sería capaz de meter un litro de zumo y dos de leche, ella mete el zumo y la leche, las patatas, el queso, incluidos los cincuenta gramos que te ha puesto de más y el papel higiénico de doce rollos. Y cuando crees que no va a caber nada más, que ya es imposible que haya metido todo eso, va, ¡y mete el bote de Skip! Y mientras observas el lote y estudias cuál será la mejor manera de transportarlo, te dice Fernanda, siempre resolutiva, “¡Ay! ¡Qué me olvidaba del pan!” ¡Y lo pone al lado del detergente! Totalmente ajena a tu cara de incredulidad y añade, “Graciñas, coge la bolsa por abajo, que sino se te va a romper” Y tú te vas, abrazando el petate, destrozándote la espalda, pensando que en los ultramarinos como en El Corte Inglés, el trato personal, se paga caro.

* Ha costado pero ha aparecido, si se puede leer el texto en la edición digital pinchando aquí, si es que a mi ya me lo parecía… Mis disculpas.

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

24 Comentarios

Febrero 25

Mi padre y su 600

600

Cuando mi padre era un joven hermoso y lozano, que recibía clases de culturismo por correspondencia y tenía su permiso de conducir B1 más verde que la “L” de novato mi abuelo le confió su vehículo, en tiempos flamante, seat 600, para goce y regocijo del por aquel entonces tierno mozalbete.
Mi padre, he de aclarar, entró en la veintena en los últimos años del Régimen, suerte la suya, que por lo menos cogió algún año de régimen, yo no tuve ninguno, y así estoy cada día más panzudo y rebolludo…

El caso es que en aquellos primeros años 70, en el que los hijos de familias bien ya comenzaban a lucir los impresionantes 1430, también de fabricación española o los maravillosos Simca 1000, popularizados años después por Los Inhumanos en una dudosa canción que el que más y el que menos ha cantado borracho en alguna ocasión, por lo cual un 600 era un vehículo que no te daba ningún caché y con el que era imposible impresionar a nadie, y mucho menos a una de esas primeras usuarias del sensacional invento de Mary Quan… Vamos que tener un 600 en aquel tiempo era poco menos que tener hoy una mountain bike del Carrefour. ¿Cuánto costaba un 600 en aquella época? ¿Treinta mil pesetas? ¿Cuánto es eso, tres euros de ahora? Razón que hacía imposible comerse algo a cuenta del bicilíndrico vehículo…

Es más, las chicas de la época preferían pegarse un revolcón en una cuneta que en un 600, porque hacía el mismo frío, puesto que no llegó a haber 600 con climatizador de serie, pero al menos la cuneta era espaciosa.

Un buen día, tomando unas cañas, los amigos de mi padre tuvieron una feliz idea. Le propusieron a mi padre pintar el 600 de verde marujita. Seguiría siendo una mierda de coche, pero sería vistoso. Le decían que así, el coche destacaría allá por donde pasará y que sería imposible no fijarse en él, y en consecuencia, en sus ocupantes. Cuyo atractivo hasta aquel momento había pasado desapercibido.
En un principio mi padre, indeciso como su hijo, (el hijo como el padre, más bien) no veía nada clara la pigméntica cuestión, pero según iban bajando las cañas, comenzaban a ver más clara la fantasía de un 600 petado de lugareñas que deseaban sentirse suecas y vivir abrazadas a hombres peludos, como lo fueron un día los españoles de pura cepa…
Así que antes de acabar la sexta caña ya estaban yendo a comprar pintura.
El 600 quedó como el culo. Lo pintaron a brochazos. No les llegó la pintura, quedó más oscuro por unas zonas con dos manos que por otras y lleno de pegotes y también le quedaron partes blancas. Obviamente. La carrocería quedó llena de pelos que soltaban las brochas de lo malas que eran. Os podéis imaginar que el 600 resultaba bastante asqueroso… Todo el mundo se reía del 600 de mi padre.
Mi padre, harto de esta situación, le colocó una pegatina de lado a lado en toda la parte de atrás (que tratándose de un 600 tampoco era tan grande…) en la que se leía:

“NO SE RÍA, PUEDE IR SU HIJA DENTRO”

Nunca más nadie se volvió a reír del 600 de mi padre.

Pues bien, mi padre es Juan Bodegas, mi madre, como todas, una santa, que una noche subió engañada a aquel 600, y de ese desafortunado encuentro salió Rober Bodegas, que desde hoy os espera en este blog, sed bienvenidos.

Compartir: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Linkter
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis

12 Comentarios